Una noche estaban un español, un francés y un alemán cenando en un restaurante. Mientras disfrutaban de la comida, el francés mira hacia un lado y sorprendido exclama:
-¡Oh la lá! ¡el caballego bagbudo de la mesa de al lado es Jesuguisto!
Los otros dos se quedan pasmados ante la situación,y el francés añade:
- ¡Pues ahoga mismo voy a pedigle un favog!
Se acerca, y le dice...
- ¿Monsieur Jesús? Le he visto desde mi mesa y no he podido guesistigme a hablag con usted. Vegá... desde hace años padezco un fuerte dolog en la godilla, debido a una lesión que sufgui pisando uvas en Borgogne. Si fuega tan amable...
Jesús, no lo deja terminar. Le pone la mano en la rodilla, y mientras suena una música celestial, el dolor desaparece.
El francés vuelve a su mesa y le relata lo ocurrido a sus amigos, tras lo que el alemán dice...
- Pues yo no voy a serr menos. Ahorra mismo le pedirré que me curre la tendinitis causada por mi trabajo en una eficiente cadena de montaje de automóviles.
Así que el tipo se acerca, le cuenta su problema a Jesús y este realiza otra curación milagrosa. El alemán, se vuelve a su mesa contentísimo.
Así que transcurre el tiempo y los tres amigos terminan de cenar. Mientras, Jesús está escamado porque el español no le ha pedido nada, y comido por la curiosidad, decide acercarse y preguntarle.
- Amigo, me extraña que tus colegas se hayan acercado para que los libere de sus males y sin embargo tú no has querido que te ayude. ¿acaso flaquea tu fé?
Y el español contesta:
- A mí ni te me acerques, que estoy de baja!